Desde que el 14 de marzo se instaurara el estado de alarma por el COVID-19, trabajamos en la evolución de nuestra metodología de formación para dar respuestas al nuevo contexto. Menos de 48 horas fueron necesarias para que los alumnos de nuestra Escuela de Hostelería pudiesen retomar sus clases online, manteniendo el ritmo de trabajo durante el confinamiento.

Para ello, adecuamos nuestra planificación docente para avanzar con contenidos teóricos durante el periodo. En las clases de cocina nos concentramos especialmente en el conocimiento de productos: carnes, pasta, hortalizas, especiales para pastelería… En las clases de servicio repasamos la preparación del servicio, bebidas como cerveza o vino, atención al cliente e inglés.

En paralelo, el seguimiento tutorizado a cada uno de nuestros alumnos también ha permitido hacer de la práctica en casa una buena baza de nuestra formación. A través de trabajos prácticos presentados en forma de vídeo, pudimos seguir casos como el de Hayouba y su pasta fresca.

También dio continuidad a nuestra formación la creación en grupos de un establecimiento de hostelería desde cero. En él, los alumnos han tenido que desarrollar un plan de viabilidad del negocio además de planificar la organización del local, el equipamiento, el plan de marketing…

Respetando las restricciones de las diferentes etapas de la desescalada, a partir del 8 de junio pudimos retomar las clases presenciales de todos los cursos de nuestra Escuela de Hostelería. Con el objetivo de reforzar las destrezas prácticas y velar por la desenvoltura de nuestros alumnos en espacios profesionales, estamos desarrollando talleres prácticos presenciales.

Claves del éxito de nuestra vuelta a las sesiones presenciales han sido las medidas higiénico-sanitarias establecidas para proteger a nuestros alumnos y profesores. Además de la obligación del uso de mascarilla, guantes y gel hidroalcohólico, hemos organizado turnos para respetar aforo y dividido el espacio para respetar distancias sociales. Así, nuestra Escuela de Hostelería ha quedado dividida en zonas de servicio, elaboraciones en frío, producción en caliente y pastelería.

 

Manteniendo nuestro compromiso con la empleabilidad de nuestros alumnos, también hemos priorizado la organización de las prácticas de verano de nuestra Escuela de Hostelería. Como todos los años, restaurantes de primer nivel repartidos por el país recibirán a nuestros estudiantes. Así, podrán seguir disfrutando de tres meses en los que especializarse y comenzar a despuntar en el sector de la hostelería.

Este último periodo comenzará a finales de julio y permitirán a nuestros alumnos culminar su formación mientras acceden a las mejores oportunidades del mercado laboral. 21 Estrellas Michelín, así como otros restaurantes y hoteles de reconocido prestigio, serán el próximo destino de esta brillante promoción.

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