Otorgamos nuestro XXXII Compás del Cante a la impecable trayectoria de la bailaora Manuela Carrasco. Así, nuestro conocido como Nobel del Flamenco pasará del guitarrista Rafael Riqueni a sus manos el próximo 29 de mayo en la Gala de entrega de Premios.

De cuna gitana y trianera de pura cepa, Manuela Carrasco nació y creció con el compás impregnado en su ADN. Descendiente de una larga saga de artistas, siguió los pasos de su padre, el gran bailaor José Carrasco ‘El Sordo’. Decidió formarse de un modo autodidacta y debutó como bailaora con tan sólo 10 años en el tablao El Jaleo de Torremolinos.

Con 18 años, ya era conocida como ‘La Diosa del Flamenco’. A lo largo de su carrera, ha compartido escenario con los más grandes nombres del género: Camarón de la Isla, Pansequito, El Lebrijano, Juanito Villar, Fernanda de Utrera, Farruco, Chocolate, Juan Habichuela, Mario MayaLa Negra, Joaquín Amador, El Pele, Enrique ‘El Extremeño’, Matilde Coral y Rafael el Negro.

Con su baile por bandera, ha dado la vuelta al mundo con innumerables giras por Europa, Estados Unidos y Japón. Además, ha participado en los más prestigiosos festivales y escenarios flamencos: La Cumbre Flamenca de Madrid, La Bienal de Sevilla, El Festival de Jerez, Flamenco Festival, Los Jueves Flamencos, Andalucía Flamenca, Flamenco On Fire, el Festival de Mont de Marsan, Potaje Gitano de Utrera, el Festival Flamenco de París, la Quincena de Flamenco y Música Andaluza de Sevilla…

También ha colaborado en las películas ‘Sevillanas’ (1992) y ‘Flamenco’ (1994), obras maestras de Carlos Saura; y en ‘Y Sevilla’ (1992) de Eduardo Rodríguez.

Son muchos los aficionados que guardan un sitio especial en su corazón para esta gran mujer. Con su presencia casi onírica y su maestría, Manuela Carrasco sigue usando su cuerpo para plasmar libertad, autenticidad, dignidad y elegancia. A día de hoy, la bailaora sigue entregando un flamenco arrebatador que la ha consagrado entre los grandes mitos del baile.

Su forma de pisar la tierra y de elevar los brazos, para por un segundo el movimiento del planeta. Y es que, como cantaba Luis de la Pica: «Manuela, Manuela, Manuela, cuando escucho tu nombre, la boca me sabe a canela». Así es Manuela Carrasco: figura de culto, arquetipo de poderío, paradigma de la belleza de la madurez y estampa de lo más racial del arte jondo.

La bailaora ha sido galardonada con el Premio Nacional Pastora Imperio, con el Premio de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, con el Premio Embajadores de la Paz en San Remo (galardón que sólo ha sido concedido a Paco de Lucía y a Manolo Sanlúcar), con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; entre muchos otros reconocimientos a su brillante trayectoria y su labor entorno al arte flamenco.

Este año recibirá nuestro conocido como Nobel del Flamenco, como broche de oro a su carrera. Esto será el próximo 29 de mayo en la Gala de entrega del XXXII Compás del Cante, un espectáculo flamenco homenaje a los premiados para el que puedes comprar tu entrada en este enlace. 

Los 5€ de tu donativo serán donados integramente a la labor social de Alalá – Fundación Arte y Cultura por la integración.

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